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El crimen silencioso que asfixia a millones de ciudadanos

  • Josue Lopez
  • 8 abr 2025
  • 4 min de lectura

Actualizado: 27 may 2025

Más de 1.7 millones de peruanos han sido víctimas de extorsión, una cifra que revela la gravedad de un fenómeno que ha transformado la vida cotidiana, financiera y laboral de miles de familias.


Con comercios cerrados y calles vacías, la extorsión mantiene en alerta a los ciudadanos en Lima y otras regiones. Foto composición: Josué López.
Con comercios cerrados y calles vacías, la extorsión mantiene en alerta a los ciudadanos en Lima y otras regiones. Foto composición: Josué López.

La extorsión se ha convertido en uno de los crímenes más graves y comunes en el Perú, afectando a una parte significativa de la población. Según el último informe del Observatorio del Crimen y la Violencia, más de 1.7 millones de peruanos han sido víctimas de extorsión en los últimos meses, reflejando un crecimiento alarmante en la criminalidad.


En la capital del país, Lima, tres de cada diez limeños han sido extorsionados en lo que va de 2025. Esta cifra pone de manifiesto el alcance de este delito en la ciudad, que es considerado uno de los principales focos de criminalidad del país. Sin embargo, el problema no solo afecta a la capital, sino que también se extiende a otras regiones del Perú.


Tres de cada diez limeños han experimentado amenazas o extorsión en lo que va del 2025.      Foto: Observatorio del Crimen y la Violencia.
Tres de cada diez limeños han experimentado amenazas o extorsión en lo que va del 2025. Foto: Observatorio del Crimen y la Violencia.

En el norte del país, la tasa de extorsión alcanza el 24%, lo que refleja que más de uno de cada cuatro ciudadanos en esta zona también ha sido víctima de este delito. Por otro lado, en el sur del país la cifra es menor, con solo un 10% de la población afectada.


Un problema transversal que afecta a todos 


Aunque la extorsión está presente en todo el Perú, su incidencia varía significativamente según la ubicación geográfica. Las estadísticas muestran que la situación en Lima y el norte del país es más grave, lo que requiere medidas de seguridad y políticas públicas adaptadas a las necesidades de cada región.


El fenómeno de la extorsión afecta principalmente a los sectores más vulnerables de la sociedad. Según los datos recopilados, el 86.7% de las víctimas se encuentran en los niveles socioeconómicos C, D y E, lo que revela una concentración en las clases bajas y medias. Este perfil destaca la vulnerabilidad de estos grupos frente a los extorsionadores.


La extorsión ha alterado los hábitos financieros de los limeños, perjudicando a pequeños negocios locales. Foto composición: Infobae Perú.
La extorsión ha alterado los hábitos financieros de los limeños, perjudicando a pequeños negocios locales. Foto composición: Infobae Perú.

Uno de los efectos más graves de la extorsión ha sido el impacto negativo en la economía local. El 90% de los limeños ha modificado sus hábitos financieros debido al temor a ser extorsionados. Las pequeñas empresas, especialmente las bodegas y comercios de barrio, se han visto obligadas a pagar “cupos” a los extorsionadores a cambio de protección.


Los peruanos, especialmente en Lima, han cambiado sus costumbres financieras. Muchos han comenzado a retirar grandes sumas de dinero en efectivo, evitando el uso de tarjetas de crédito o pagos bancarios. Este cambio ha incrementado la informalidad financiera, ya que algunos comerciantes prefieren operar al margen de la ley para evitar ser objetivo de los extorsionadores.


La extorsión también se vincula estrechamente con la pobreza y la falta de oportunidades. Los sectores de bajos ingresos, que ya enfrentan dificultades económicas, se ven obligados a lidiar con la violencia de las bandas criminales. Este fenómeno contribuye a la perpetuación de la pobreza, ya que los ciudadanos afectados no solo sufren de las amenazas, sino también de las consecuencias económicas.


Bandas criminales organizadas


Las bandas que operan en las principales ciudades del país están altamente organizadas. Se especializan en extorsionar a pequeños empresarios y comerciantes, quienes, bajo amenaza de violencia, se ven obligados a pagar por protección. Esto crea una estructura de control y poder dentro de la sociedad que se extiende a varios sectores.


El perfil de las víctimas de extorsión está relacionado con su actividad económica. Los transportistas, comerciantes y pequeños emprendedores son los más afectados, ya que suelen ser más vulnerables a este tipo de amenazas. Muchos de ellos sienten que no tienen más opción que ceder a las exigencias de los extorsionadores.


Policia Nacional del Perú captura a integrantes de “Los injertos del exterior” por extorsiones.    Foto: Leonardo Cuito.
Policia Nacional del Perú captura a integrantes de “Los injertos del exterior” por extorsiones. Foto: Leonardo Cuito.

A pesar de que el gobierno ha comenzado a tomar medidas para combatir la criminalidad, la extorsión sigue siendo un delito difícil de erradicar. Las políticas de seguridad pública continúan siendo insuficientes para frenar este tipo de crimen, lo que ha generado una creciente sensación de inseguridad entre la población.


Demandas de la ciudadanía


La ciudadanía exige un enfoque más integral y eficiente para enfrentar la extorsión y otros delitos relacionados con el crimen organizado. Las autoridades deben coordinar esfuerzos y adoptar medidas más estrictas para restaurar la seguridad pública, que sigue siendo uno de los principales problemas que enfrenta el país.


Mientras tanto, los ciudadanos intentan protegerse de forma autónoma, implementando medidas de seguridad en sus hogares y negocios. Sin embargo, la falta de confianza en las autoridades y en el sistema de justicia ha generado un clima de desesperanza, lo que agrava aún más la situación.


La extorsión sigue siendo una de las principales amenazas en el Perú, afectando tanto a la economía como a la seguridad de millones de peruanos. Sin una respuesta efectiva y un compromiso más firme por parte de las autoridades, la situación continuará empeorando, dejando a las víctimas atrapadas en un círculo de violencia y pobreza.


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